Blog de Manuel Saravia

Martín Patino, el globo rosa y la propina de la vida

Con 81 años Basilio Martín Patino, el cineasta salmantino fallecido hace tres días, filmó su última película: Libre te quiero. Un documental limpio, vivísimo, emocionante, que se estrenó en Valladolid en la Seminci de 2012 y que recoge lo sucedido en la Puerta del Sol de Madrid en torno al 15 de mayo de 2011 (el 15-M).

La película, que dura una hora exacta, da cuenta del alboroto de aquellos días: “Fueron días muy intensos, no dábamos abasto para rodar todo lo que teníamos que rodar”, dijo el director. Y el resultado es un magnífico conglomerado de eslóganes, paisajes, música, batucadas, baile, fotos y cámaras, micrófonos y megáfonos. Calor (hacía calor). Bocadillos. O pasamos o acampamos. La revolución es ahora. Rótulos y pancartas. La revuelta enamora. Un incansable aire festivo en un paisaje urbano en el que tan pronto se ve de fondo el “Compro oro” como se llena de paraguas de colores y de aplausos sordos.

Miles de actividades. Un hombre haciendo grandes pompas de jabón, gente bailando claqué, jugando al ajedrez o trabajando con los ordenadores portátiles. Muchísimos debates para calentar la cabeza (No me llames radical solo por pensar). Se ve también al Servicio municipal de limpieza trabajando mano a mano con los acampados (barriendo miles de colillas). La acampada y los enfrentamientos con la Policía. Un buzón de propuestas. Por qué nos dan por culo si somos el futuro. Rescatad a la gente, no a los bancos. Hola BBV, hola Santander, me quedo con las casas, con las casas me quedé.

Mochilas. Rastas. Desalojos. Que no nos representan. Estas son nuestras armas. Vergüenza. Podéis quitarnos nuestra plaza, pero nunca las ganas de luchar. Vallas azules. Ésta es su democracia. Libertad libertad libertad. Así vota Madrid (y dan saltos). Malabares. Gente llegando. Indignados. Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir. Los domingos no se trabaja. El coro de los esclavos de Verdi. Otro mundo es posible. Estas son nuestras armas (levantando ahora los clarinetes y los violines).

Toda la película se despliega en torno a la música de Amancio Prada, que canta un poema de Agustín García Calvo. Libre te quiero. Grande te quiero, como monte preñado de primavera. Dudé qué imagen poner para reflejar bien y sintéticamente lo que se cuenta. ¿El fotograma festivo de los aviones de papel? He preferido la imagen de la muchacha sentada delante de un cordón policial que, ignorándole olímpicamente, juega con un globo rosa que sube y baja lentamente.

Dijo Martín Patino que “filmar el 15-M significó fotografiar la alegría”. Esos días le parecieron magníficos: “Sol era una plenitud total, inesperada”. Y desde luego, a sus 81 años (quizá por eso mismo, por tener esa edad) supo reflejar perfectamente lo que era: “Una propina de la vida”.

 

 


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