Blog de Manuel Saravia

Multitudes lejanas como seres queridos

Primero fue la pintura en superficies sin delimitar. Bisontes, por ejemplo, sobre la piedra. Sin más. Luego (desde finales del segundo milenio antes de Cristo) se empezó a enmarcar. Seguían pintándose grafitis en las paredes, a lo loco (hay algunos del imperio romano buenísimos; y otros del americano no menos buenos). Pero las pinturas que se pretendían serias empezaron a rodearse de una estructura que las delimitaba, casi siempre de madera, separándolas del contexto y “definiendo la identidad de la ficción” (Stoichita).

Después se inventó el cine, y del “cuadro” (el conjunto de la pintura y su marco) se pasó al “encuadre” (todo es cuadrado en la cultura), que permitía separar lo visible de lo no visible. Es verdad que a veces lo importante quedaba fuera (en La diligencia, de John Ford, por ejemplo, el duelo final del cowboy y el malo sucede fuera de campo). Pero el marco y el encuadre cumplían su función, y delimitaban la obra respecto al mundo circundante.

Marcos en la pintura, luego en el cine y finalmente en la sociología. Sabemos que cuando se ponen comillas o paréntesis (“fin de la cita”) se delimitan frases o párrafos. Pero Goffman habla de otra cosa al referirse a los “marcos de referencia primarios” que se inventaron más tarde. Son “aquello” que, dentro de un sistema de pensamiento, permite dar sentido claro y fijo a los fragmentos que de otra forma resbalaría. Los marcos serían así “estructuras mentales que conforman nuestra forma de ver el mundo” (Jorge Lozano en RdO, 317). Y por eso se ha dicho que “el cambio de marco es cambio social”.

Y se ha incitado, en consecuencia, a cambiar de marco para promover cambios políticos. Pues si en política nuestros marcos conforman las actividades sociales y las instituciones que creamos, cambiar de marcos podría contribuir a cambiar igualmente todo lo demás. La referencia que siempre se cita al hablar de estas cosas es el librito de G. Lakoff No pienses en un elefante. Que se ha calificado de ingenuo. Y probablemente lo sea. Aunque es también muy sugerente y casi divertido.

Marcos discontinuos

Pero, siguiendo con las ingenuidades (es verano, podemos permitírnoslo), ¿sería posible ver ahora conjuntamente los marcos de la pintura, los encuadres del cine y las referencias culturales que acomodan nuestra visión del mundo? Vamos allá. Pensemos que analizamos alguna realidad y dibujamos los marcos de referencia. Que hablamos, por ejemplo, del cambio climático e imaginamos la foto de la Tierra entera dentro de un gran marco. Que nos referimos a la emigración y vemos primeros planos de personas también enmarcadas. Si hablamos de vivienda, si nos referimos a la violencia, si comentamos la política animalista, podemos enmarcar otras imágenes representativas y delimitarlas, separarlas y situarlas en el pensamiento.

Lo realmente difícil es, según creo, pensar en imágenes lejanas (planetas) y cercanas (rostros) dentro del mismo cuadro. Contribuir a sentirse próximo a la tragedia de tantas playas (fotos terriblemente cercanas) y verse a la vez implicado con el cambio o las guerras del clima (fotos amplias), e integrar también en esos marcos a las instituciones que en nuestro nombre deberían actuar. Es enormemente difícil. En Urbanismo hace tiempo que se inventaron las “unidades discontinuas”. Que vinculan piezas de allá y de acá, a todos los efectos. ¿Sería posible pensar en marcos igualmente discontinuos que recogiesen en un solo cuadro las imágenes de las playas, de las calles y de los despachos?

Grafitis del pensamiento

No sé. Pero pensemos también que sigue vigente la acción poética. Y que va por libre. Cuando Gil de Biedma hablaba de “multitudes lejanas como seres queridos” desbordaba los marcos. Versos como esos acercan los rostros y conciben a la vez todo el planeta. No sé. Tiendo a pensar que tales versos no pueden alojarse en ningún marco. Son, si se me permite la salida de tono, grafitis en la pared del pensamiento. Que no quieren el encuadre y no dejan nada fuera. Que son sugerentes y activos. Pero abiertos. Lo que nos lleva a pensar que, por muchos milenios que lo vengamos practicando, quizá enmarcar tanto como lo hacemos no haya sido muy buena idea.

(Imagen: procedente de https://leidenasiacentre.nl/en/mvo-in-azie/. Fotógrafo: Guy Freeman. Creative Commons).

 


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